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Casa Agustí Manaut

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Ocupando el solar en el que habían estado ubicados los teatros Nuevo Retiro y Gayarre, Agustí Manaut una vez derribados, mando construir en 1902 una casa que todavía existe actualmente pese a que los cambios producidos desde sus principios, han hecho que su fisonomía fuese cambiando con el tiempo. No obstante pese a los cambios sufridos es una de las pocas casas que ha resistido el paso del tiempo, solo superada por el edificio de Bosch Alsina de la esquina de enfrente que se construyó en 1892 y por edificiop de Pascual Pon en la esquina de Ronda de San Pedro con Paseo de Gracia cuya construcción data de 1891, el resto de edificaciones de la plaza fueron desapareciendo con el tiempo y hoy ofrecen una imagen nueva de la plaza.
El nuevo propietario del solar Agustí Manaut i Taberner, había sido corredor de comercio en sus principios y como buen hombre de negocios llego a convertirse en banquero. Contacto con del arquitecto Eduard Mercader i Sacanella, para la realización de un edificio en el solar que había quedado vacio. Los bajos del edificio quedaron destinados al incipiente comercio de la zona. Una farmacia “Baltà y Botta” hoy todavía en servicio pero con nombre diferente “Farmacia Cataluña” y otro un colmado ya desaparecido con el nombre de “Colmado Gayarre”, nombre puesto por sus propietarios en recuerdo del teatro.
El edificio al cabo de los años ha ido sufriendo varias modificaciones, que le an cambiado su estructura inicial. En 1923, Blanca Manaut i Uyà, hija de Agustí Manaut, solicito el permiso para levantar el edificio tres alturas que consistía en levantar el edificio con dos pisos y construir dos torres en las esquinas rematadas con dos cúpulas, para ello se puso en contacto con el arquitecto Miguel Madorell i Rius (arquitecto del Teatro Tivoli), que fue el realizador del proyecto.
Durante el tiempo que ha pasado desde su inauguración han sido muchos los comercios que se instalaron en sus bajos, pero solo la “Farmacia Baltà y Botta” hoy aunque dirigida por sus descendientes con el nombre de “Farmacia Catalunya”, es la única superviviente. 
En 1940 una vez finalizada la guerra los pisos superiores fueron ocupados por pequeñas pensiones que podían ofrecer a sus clientes unos precios más competitivos que los grandes hoteles próximos, pese a estar situados en la plaza de Catalunya.
En la década de los años 30, su fachada se llena de letreros siendo el edificio de la plaza con el mayor número de ellos, pero no es hasta la década de los 60 que la voracidad de la publicidad obliga a realizar una nueva restructuración del edificio, para poder colocar una publicidad mucho más agresiva en la azotea del edificio. 
La fachada de la casa ha sido restaurada en varias ocasiones en alguna de ellas ha perdido los vitrales “Vitralls” que adornaban las tribunas del edificio y hoy son simplemente unos cristales normales. La última intervención, practicada con especial corrección fue en el año 2013, que ha dejado na fachada absolutamente desprovista de los agresivos rótulos en balcones y terrazas, lo que permite contemplar mucho mejor los detalles originales y la ampliación de 1920. Desgraciadamente las dos cúpulas de la azotea y las vidrieras de colores de las tribunas del principal y el primer piso no han sido recuperadas.

 
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