Convento de San Francisco de Asis revisión del 8 de febrero del 2019 - La Barcelona de antes

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Convento de San Francisco de Asis revisión del 8 de febrero del 2019

Edi. Religiosos
El convento de San Francisco de Asís, conocido también como convento de Framenors, Estaba situado frente a la muralla del mar y la puerta de Framenors, fue el principal establecimiento religioso de la orden de los franciscanos en Barcelona, en el lugar aproximado donde se construyó el edificio del Gobierno Militar entre 1927 y 1932 y llegaba hasta la Plaza del Duque de Medinaceli.
Cuando San Francisco de Asís vino a Barcelona el año 1214, para recorrer el Camino de Santiago, se hospedó en un hospital de peregrinos de San Nicolás, Dicho hospital posteriormente fue cedido a la orden franciscana para construir el primer convento en unos terrenos cedidos en 1236, por las casas de los Duques de Cardona y de Espuny en 1236, en un estilo gótico catalán.
Constaba de 23 capillas, con altares muy notables, en los que destacaban el de la Purísima, cuyo patronato del camarín lo ostentaban los Condes de Santa María de Queralt. La capilla de San Antonio, cuyo altar consagró Fray Fernando Zúñiga, Abad de Ripoll, el 29 de enero 1738. Los Duques de Cardona, bienhechores del Convento, construyeron una tribuna en la iglesia, a la que llegaban desde su palacio, por la parte del Evangelio.
El claustro principal, competía con los de Santa Catalina, Montesión y  Junqueras, según el arquitecto Oriol Mestres, sus bellas formas, sus ricas esculturas en los bajos de los capiteles dc las columnas, así como en la solución de las bóvedas, le daban una riqueza incomparable. La planta baja estaba adornaban por veinte lienzos realizados por Antoni Viladomat i Manalt, sobre la Vida de San Francisco de Asís (los cuales se pueden contemplar en el “Museu d'Art de Catalunya»” en el Palacio Nacional de Montjuich). El claustro daba acceso la Sala Capitular por la escalera principal que hizo construir Pedro Jover, Obispo de Lérida.
Siguiendo uno de los corredores se llegaba al segundo claustro, que daba entrada al Refectorio. Por el tercer claustro se salía la huerta. En los dos pisos superiores encima de los claustros habían las bibliotecas y las celdas de los franciscanos (de ahí el  nombre de la calle “Dormitorio de San Francisco”), la enfermería y demás dependencias del convento.
Su finalización tuvo lugar  en 1247 y fue bendecido en presencia de Jaime I de Aragón. Formaba un conjunto de edificaciones con tres claustros y una iglesia, con una huerta y con dependencias capaces de albergar más de cien frailes.
Los Reyes de Aragón fueron sus principales protectores, por lo que muchos de ellos fueron enterrados en su interior. Entre otros personajes de la realeza, Alfonso IV y las reinas Constanza de Sicilia, María de Aragón, Eleonor de Chipre.
Fue solemnemente consagrado por San Luis, Obispo de Tolosa, el 15 de julio de 1297, consagrándose también al mismo tiempo el altar dedicado a  San Francisco por el Obispo de Barcelona, Fr. Bernardo Pelegrí. El Convento tenía innumerables privilegios entre ellos prestaron juramento de fidelidad, todos los Reyes de Aragón. Allí se celebraron reuniones de las Cortes presididas por Carlos Emperador, Carlos II y Felipe V.
En los comienzos del siglo XIX, sufrieron la invasión de las tropas francesas, turbando el recogimiento de los frailes y produciendo importantes destrozos, que fueron relatados posteriormente en un libro, escrito por el franciscano  Francisco Aragonés en el que relataba los sufrimientos y molestias a que se vieron sometidos al incautarse del convento las hordas napoleónicas.
En 1814, se restauraron los desperfectos ocasionados por la ocupación francesa y el convento fue nuevamente ocupado por la comunidad franciscana. En 1821, la ciudad sufrió una grave epidemia de peste, en la que los franciscanos colaboraron con todas sus fuerzas, el sacrificio de los frailes para poder erradicar la epidemia costó la vida de treinta y cuatro franciscanos. El sacrificio de la orden no se vio compensado por el sacrifico realizado, ya su prior José Planes fue perseguido por las fuerzas políticas de la ciudad, que terminaron por desterrar a toda la comunidad el día 5 de noviembre de 1822 y convertir el convento en un cuartel.
Cinco años después pasada la fiebre liberal, los franciscanos volvieron nuevamente a ocupar el convento en noviembre de 1829.
Los motines contra las órdenes religiosas en España, por su apoyo a los carlistas en la guerra civil iniciada tras la muerte del rey Fernando VII a finales de 1833, ocasionaron en el verano de 1835, el final del conjunto religioso. El 25 de julio día de San Jaime, se celebraba en la plaza de toros de la Barceloneta una corrida de toros que no fue del agrado de los espectadores al resultar completamente  mansa, al llegar el quinto toro la multitud empezó a destrozar el mobiliario de la plaza lanzándolo al ruedo. Al finalizar la corrida, la multitud enfurecida, salió de la plaza y dirigida por el Manuel Rivadeneyra, destrozaron todo lo que encontraban a su paso, la caseta del consumo “burots”, en el que se cobraba los impuestos de entrada de mercancías y al encontrarse con los conventos de La Merced y San Francisco de Asís, la emprendieron con ellos incendiándolos y persiguiendo a sus frailes, que se salvaron  de la multitud refugiándose en el cuartel de Atarazanas.
En el convento de San Francisco el edificio quedo en pie, sufrieron sus desmanes, las puertas que eran de madera el mobiliario y muchos objetos de arte. Sólo lograron salvarse, los restos de los Reyes de Aragón fueron depositados en la Bailía General de Cataluña, en 1852, bajo el patrocinio de Isabel II, fueron trasladados a la iglesia Catedral, en la antigua capilla de la Concepción posteriormente de San Paciano,
Continuando con su sinrazón con los conventos:  de los trinitarios descalzos (actualmente Gran Teatro Liceo), el de los carmelitas descalzos de San José (actual mercado de San José conocido como “La Boquería”), el de los agustinos en la calle del Hospital, el de los carmelitas calzados de la calle del Carmen, el de los mínimos de San Francisco de Paula, en la Alta de San Pedro, donde hoy se encuentra la ampliación del Palacio de la Música  y el de los dominicos de Santa Catalina (actual mercado de Santa Catalina).
El convento fue desamortizado en 1835 y poco después, en 1837, fue demolido completamente. El terreno en el que se hallaba fue urbanizado. Posteriormente los edificios fueron derribados y en su lugar se construyó entre 1927 y 1932 el edificio del Gobierno Militar de Barcelona.
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