Frontón Barcelonés Revisado el 25 de octubre del 2018 - La Barcelona de antes

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Frontón Barcelonés Revisado el 25 de octubre del 2018

Edi. Deporte
Barcelona, es la ciudad que después de ser la que más favoreció el arte modernista,  ha sido la ciudad que debido a una dejadez por parte de los gobiernos municipales, más lo ha destrozado, muchas muchos de los edificios que fueron orgullo de los barceloneses construidos a al final del siglo XIX y principios del  siglo XX, han ido desapareciendo sin que las voces de los ciudadanos y de las entidades particulares, hayan conseguido la desaparición o mutilación de los mismos.
El Frontón Barcelonés era propiedad de una sociedad anónima, que lo construyo en un momento que el auge de este deporte Había evolucionado de una manera rápida y Barcelona no tenía ninguno, cosa que si sucedía en Madrid y otras capitales de provincia (especialmente en el País Vasco). En 1892 se constituyó una Sociedad Anónima, para realizar en proyecto. En lo que en aquel entonces eran las afueras de la ciudad. (Para facilitar la asistencia a sus partidos de pelota, se habilitaron dos despachos de localidades en el centro de la ciudad: uno en el kiosco de enfrente del Liceo y otro en el Café de la Alhambra). Las taquillas del frontón se abrían todos los días a las a la una del mediodía. En 1896 salia un anuncio en la Vanguardia en el que aparte de anunciar los coches de la empresa que acercaban a los clientes desde el Teatro Principal hasta el frontón la venta de entradas en los propios vehículos sin aumento en el coste.
El frontón Barcelonés (Primer frontón inaugurado en Barcelona), es un claro ejemplo de ello, la obra diseñada por uno de los exponentes más fieles del modernismo Enric Sagnier i Villavecchia y construido por el maestro de obras Julio Marial, ocupaba un área de unos doscientos mil palmos cuadrados entre las calles de la Diputación 415-417, entre  Sicilia y Cerdeña, rodeado por una reja de hierro. En un principio el edificio lo rodeaba un muro con bonita verja de hierro que acababa en el chaflán de la calle Sicilia con Diputación, en el que dos torretas redondas que eran utilizadas como despacho de venta de localidades,  sujetaban una ancha puerta de entrada de hierro  forjado.
A unos veinte metros de la entrada se alzaba una rotonda, estilo Renacimiento con siete puertas, de tres metros de luz, por las  que entrabas a un vestíbulo de 16 metros de diámetro, con un techo decorado con cartón piedra, sostenido por esbeltas columnas de ladrillo prensado, que eran sujetadas por zócalos de mármol amarillento,  que estaban rematadas con molduras de piedra labrada, aberturas, en forma de medio punto, el salón superior estaba decorado con armaduras metálicas, pinturas y cristales con grabados alegóricos. La rotonda estaba  cubierta por una cúpula con lucernario, rematada por una afiligranada corona de piedra. Todo el frontón estaba rodeado por  jardines  que rodeaban el edificio entre la pared y la reja metálica. Estaba considerado uno de los frontones más lujosos de España.
Desde el interior del vestíbulo partían dos grandes puertas, con  columnatas, estilo renacimiento, que llevaban a un corredor, que conducía a la pista de juego y a la gran escalera de mármol,  de cinco metros que conducía a los palcos y al salón de descanso. Al café-restaurante den 22 metros de largo por doce de ancho, se llegaba desde el vestíbulo y  desde una entrada directa que estaba en la calle Sicilia, sobre él una terraza a la que se salía por el salón de descanso.
La cancha de juego como todos los frontones constaba de dos paredes la larga de 68 metros dividida en 17 secciones de 4 metros y la corta de 11,10 metros con el suelo de piedra artificial, el espacio entre la cancha y las sillas de los espectadores, media en los dos primeros cuadros seis metros y medio y se ensancha hasta once en los últimos cuadros. La separación que había entre el público y la pista era como es habitual mucho menor en la zona próxima a la pared de juego ensanchándose conforme  se iba alejando para que los jugadores pudieran abrirse al igual que las pelotas en los rebotes.
Tenía 5 filas de sillas a ras de pista resguardadas por una elegante baranda de hierr o. Los tendidos se dividían en tres secciones; con asientos de mármol en color rojo (primera), blanco (segunda) y gris tercera, para distinguirlos de categoría. Le seguía una galería-paseo, con esbeltas columnas y jácenas decoradas, que eran la admiración de su arquitecto el joven y prometedor (en aquel entonces) Enric Sagnier i Villavecchia, que ha proyectado y dirigido la construcción del edificio.
Se inauguró  el jueves 19 de octubre de 1893, con un encuentro fuera de abono para recaudar fondos para los pobres. en el partido inaugural se enfrentaban las parejas  de Saturnino Echevarría (Muchacho) y Pedro Echevarría (Tandilero) contra Victoriano Gamborena y Enrique Artaraz (Zurdo de Abando).
El programa inaugural tuvo lugar el domingo 22,  jugando los célebres jugadores, Pedro Arreselgor (Porta!) y Angulo Bilbao (Chiquito de Abando), contra  Enrique Artaraz (Zurdo de Abando) y Bautista Otegui (Chitivar). Las entradas se despacharían desde la mañana del viernes en las taquillas del frontón y en los puntos señalados, (Para facilitar la asistencia, se habilitaron dos despachos de localidades en el centro de la ciudad: uno en el kiosco de enfrente del Liceo y otro en el Café de la Alhambra). Las taquillas del frontón se abrían todos los días a la una del mediodía.
Dado que se habían inaugurado nuevos frontones en el centro de la ciudad y había bajado un poco la afluencia de espectadores al recinto, el 7 de abril de 1985,  publicaba en las páginas de la Vanguardia, el siguiente anuncio.
La Sociedad FRONTÓN BARCELONÉS ha acordado abrir un primer abono de 10 funciones para la temporada de Primavera, inaugurándola con un notable partido el día 14 de Abril Pascua de Resurrección, contando con los mejores pelotaris existentes en la actualidad. El abono quedará abierto en la taquilla del Teatro Principal desde el lunes 8 de Abril al viernes 12, ambos inclusiva, de 10 a 1 a de la mañana y de 3 a 5 de !a tarde.
En 1896, el propio maestro de obras Julio Marial, que había construido el edificio, invirtió 150.000 pesetas para ampliarlo y cubrirlo, el nuevo proyecto de rehabilitación fue obra de August Font, que incorporó una decoración vistosa, realizada por el escenógrafo Francesc Soler i Rovirosa.
El gran éxito alcanzado por el Frontón Barcelonés, hizo que aparecieran nuevos frontones en el centro de la ciudad, lo que provoco que se resintiera la asistencia de espectadores al frontón, lo que causo importantes pérdidas. Esto provocó que la sociedad se replantease, la continuidad del proyecto. El 11 de Enero de 1902, el administrador de la Sociedad, Sr. Vilallonga, convocaba una reunión especial para el día 23 del mismo mes, para presentar los balances y someter a la discusión y resolución de la conveniencia de proceder a la disolución de la Sociedad y caso de que así se acuerde, convenir la forma y modo en que debe practicarse la liquidación.
En febrero se disolvió la sociedad, que vendió el mobiliario y el terreno. El edificio fue derribado y no quedó más rastro del antiguo  edificio.
El 26 de marzo de 1902, La Vanguardia publicaba un anuncio en la sección de ventas, en la que se comunicaba la venta de todo el material existente en el Frontón.
El 10 de agosto de 1902 la casa Vicente Gil y Cia realizo una subasta de caballerías en el solar del antiguo edificio del Frontón Barcelonés.
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