Hospital Militar de la Calle Talleres revisada el 11 de febrero del 2019 - La Barcelona de antes

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Hospital Militar de la Calle Talleres revisada el 11 de febrero del 2019

Edi. Hospitalarios
Antes de convertirse  en Hospital Militar en 1840, había sido un solar de cuatro parcelas que fue convertido en un oratorio que fue construido de una forma provisional por los padres paules una orden creada por San Vicente Paúl, fue inaugurado por el obispo de Barcelona Benet de Sala i de Caramany  el 19 de mayo de 1704 (que anteriormente había sido Abad de Montserrat).
El convento aparte de residencia para los padres paules tenía una iglesia a la que podían asistir los feligreses de fuera de la congregación y al estar está emplazada detrás de un claustro cuadrangular ubicado delante de un atrio y un corredor en el interior del convento y al no tener un acceso directo desde la calle, provocaba que los feligreses que deseaban asistir a los oficios que se realizaban en ella, por lo que los feligreses debían al entrar traspasar el vestíbulo de entrada y el claustro de la comunidad para poder asistir a los oficios que se celebraban en el convento.
Su construcción era de unas modestas dimensiones, lo que demostraba la intención de la comunidad no era reunir muchos feligreses, sino que, más bien, un grupo devoto con el que poder celebrar no solo la misa, sino realizar, seminarios diversos y ejercicios y retiros espirituales, su labor no solo se dedicaba en el interior del convento, sino que sus frailes, se desplazaban a zonas rurales para impartir en ellas la palabra de Dios.
La Casa de la Congregación de la Misión, sufrió en 1809 la ocupación del ejército francés, que estableció allí su hospital militar y expulsó a los padres paules, los cuales no pudieron ocupar nuevamente su convento hasta 1816. En 1823, con el abandono del edificio por los padres paules. En 1829, el edificio fue convertido en la Real Fábrica de Tabacos de Barcelona, situación que se alargó hasta 1840, fecha en que con la desamortización, después de una reforma integral, se convirtió nuevamente en 1842 en un conjunto hospitalario, convirtiéndose  en Hospital Militar, con planta rectangular y cuatro alturas y un cerramiento a dos aguas.
A finales del siglo XIX, el Hospital Militar, podía acoger 800 enfermos, lo que provoco en 1902, la realización de un estudio para ver la posibilidad de substituir la iglesia para poder construir nuevas habitaciones. Durante la dictadura del general Primo de Rivera entre septiembre de 1923 hasta enero de 1930, el general intento sustituir el hospital por causa de las pésimas condiciones de higiene del hospital, ya que el edificio no había sido construido para desempeñar el papel de hospital, ya tenía unas carencias primordiales de higiene.
Al finalizar la guerra civil, el hospital recibió un acto de desagravio por parte de las autoridades franquistas por los agravios que había recibido durante la contienda por su antigua condición religiosa. En los meses sucesivos el hospital paso a  atender aquellos prisioneros rojos (heridos o enfermos), que habían tenido un rango  dentro del ejercito de la Republica, llego a llamarse al hospital en aquella época por parte de la gente como “Deposito de Prisioneros de Guerra de Tallers”. Finalmente en diciembre de 1942, cerró definitivamente sus puertas cuando, el ejército trasladó los servicios sanitarios a la Riera de Ándala en Vallcarca (posteriormente avenida del Hospital Militar, actual Avenida Vallcarca).  
Con la recuperación del edificio por parte del ayuntamiento, este convoco un concurso, para derribar el hospital y urbanizar la zona y construir una plaza rectangular, (en el espacio que ocupaba el hospital), que fue inaugurada el 12 de octubre de 1943, como Plaza de Castilla, del antiguo hospital militar, solo se conserva la antigua Iglesia, el Servicio Municipal de Edificios Artísticos y Arqueológicos de Barcelona llevó a cabo la restauración del conjunto entre 1943 y 1951. La actuación comportó la adaptación del templo modificando su diseño exterior estucando los muros de la fachada lateral oeste, que no existían, por ser pared medianera y construyendo  una nueva fachada principal. Convirtiéndola en la parroquia de San Pedro Nolasco (religioso barcelonés, fundador de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced para la redención de cautivos.
El 27 de septiembre de 1977 en el número 77 de la Calle Tallers en su unión con la plaza Castilla, hizo explosión una bomba en la portería que albergaba la editorial de la revista satírica “El Papús”, (que había sido colocada por la triple A), según informaban los diarios), matando al conserje del edificio  Joan Peñalver.
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